* Campo obligatorio

LA GENTE, NI QUIERE VIVIR MEJOR, NI QUIERE GANAR DINERO.

Si fuese así, ni pensarían como piensan, ni harían lo que hacen.

Ahora me explico pero antes, mira lo que dicen algunos de los suscriptores de la newsletter.

«Que mordaz!! jajajaja…. buenísimo!»
     – Maite
 

«BRILLANTE. Servidora no los coge por no hacer gasto, pero me parece un uso maravilloso. Gracias por la idea. Y por tus «niusleta». Son de las mejores. Feliz Pascua.»

    – Esperanza 
 

«Jajajaja que bueno!!!. Algún día asistiré a un curso tuyo. Me lo pongo como meta y objetivo, pero ya!! Vaya fino sentido del humor que tienes, Óscar!! Me ha encantado. Feliz día!! Bssss»

    – Mila
 
«Pues que sepas que me ha sorprendido gratamente.»
    – David

Te decía que la gente, ni quiere vivir mejor, ni quiere ganar dinero.

Por supuesto, si le preguntas a cualquiera te dirá que sí pero, en el fondo, he llegado a la conclusión que no es cierto.

Si fuese cierto, hace tiempo que hubiesen llegado a la conclusión de que el secreto para conseguirlo NO está en tener el mejor producto, NI dar el mejor servicio, NI tener el mejor puesto de trabajo, NI trabajar más duro, NI por supuesto, echar más horas.

Ninguna de estas cosas hará que vivas mejor y, por supuesto, ninguna te permitirá ganar el dinero suficiente como para que éste deje de ser una preocupación para ti.

Mira, tú puedes hacer muy bien tu trabajo, puedes ser la primera persona que llega a la oficina y la última que se marcha, puedes tener las ideas más brillantes, puedes ser quien tienen la mejor preparación, el mayor talente, lo que quieras pero…

¿sabes de qué te vale todo eso si no te sabes vender?

Absolutamente de nada.

Llevo casi 25 años trabajando con directivos, mandos intermedios y personal técnico de muchísimas empresas y he visto dos cosas: 

– Personas con mucho talento ocupando puestos por debajo de lo que merecían y con un salario medio o incluso, bajo.

– Y personas mucho, menos talentosas que las primeras, ocupando cargos directivos y cobrando un pastizal.

¿Significa que estas personas no se merecen ese puesto y ese dinero? 

En la mayoría de los casos, ¡por supesto que se lo merecen! 

El problema no es de ellas, si no de todas esas otras que, teniendo más condiciones, no saben demostrar a los demás lo que valen.

Lo que te voy a decirte a continuación, ni siquiera hace falta que te lo diga porque lo sabes de sobras.

En este mundo sólo hay dos tipos de personas, las que saben vender(se) y las que no.

Cuando sabes vender, eres capaz de vender lo que sea, productos, servicios, ideas, incluso a ti mimso/a, que es lo primero que deberías aprender a vender.

Y al contrario, mientras no sepas venderte, olvídate de alcanzar tus sueños personales.

¿Sabes por qué sé que todo esto que te acabo de decir es verdad?

 

No porque sea más listo que tú –probablemente, todo lo contrario–.

No por los casi 25 años que llevo moviéndome por empresas de gran tamaño.

No porque lo haya copiado de libros de autoayuda, ni de lo que dicen los nuevos gurús que aparecen como setas por Linkedin o Twitter.

Sé que lo que digo es verdad porque durante muchísimos años lo he sufrido en mis propias carnes

He nadado en la más absoluta mediocridad por no saber venderme yo y por no saber vender lo que hago.

Eso ya no pasa porque quise dejar de sentir la frustración de ver como, personas con menos talento que yo, lograban lo que yo no era capaz de lograr.

Es posible que sepas de lo que hablo, ¿verdad?

* Campo obligatorio

En esta newsletter voy a hablarte de todas estas cosas:

– De cómo dejar de pasar desapercibido.

– De cómo proyectar un mayor carisma.

– De cómo conseguir que tus ideas sean tenidas en cuenta.

– De cómo proyectar mayor valor personal y profesional.

– De cómo influir en la toma de decisiones, directa o indirectamente.

– De cómo conseguir que te vean como alguien con seguridad y autoridad cuando hablas en público.

– De cómo conseguir que los demás quieran relacionarse contigo.

Hay más pero, ya las irás descubriendo.

Puede que pienses que no necesitas conocer todo esto.

 

De acuerdo, tal vez nunca has necesitado vender algo.

Tal vez nunca has querido que te aprueben un proyecto.

Tal vez nunca has tenido que negociar nada porque siempre te han concedido lo que has solicitado.

Tal vez siempre que le has pedido algo a tu jefes te lo han dado.

Tal vez tus compañeros de trabajo siempre han accedido sin problemas a tus peticiones.

Tal vez nunca has tenido que ir a pedir un préstamo.

Tal vez nunca has tenido que negociar un seguro.

Tal vez nunca has querido obtener las máximas ventajas cuando cambias de operador de teléfono.

Tal vez nunca has comprado algo por impulso y luego te has arrepentido.

Tal vez nunca has querido convencer a tu pareja para ir a un lugar determinado.

Tal vez siempre que has tenido que hablar en público has sabido qué decir.

Tal vez siempre que has comprado algo has sacado el mejor precio posible.

Tal vez siempre que has vendido algo has sacado la máxima rentabilidad.

Tal vez nunca has tenido discusiones de pareja por malos entendidos.

Tal vez …

 

Tal vez sea cierto que estas cosas que explico en esta newsletter no son para ti.

En tal caso, no pasa nada, quedamos tan amigos.

Pero si eres como el 99% del resto de mortales, aquí vas a conocer cómo funcionan los mecanismos de persuasión e influencia que nos afectan a todos.

Cada día, de lunes a viernes, voy a escribirte un email sobre el arte de influir y persuadir a los demás.

Te aseguro que vas a entretenerte con lo que leas.

Ahora bien, tienes que saber que no escribo para hacer de este mundo, un mundo mejor, ni escribo por amor al arte, ni para que mis suscriptores me regalen los oídos.

Escribo emails porque disfruto explicando estas cosas pero también porque es parte de mi negocio.

Por eso, te propongo un trato:

Tú te apuntas a mi lista y yo me comprometo a tres cosas:

– A intentar que leer mis mails sea uno de los alicientes de tu día.

– A intentar venderte mis servicios y mis productos.

– A enseñarte a hacer una cosa muy sencilla, pero no fácil…

Una cosa.

Sólo una.

Conseguir que influyas en otras personas porque el producto que tú eres, sea percibido como mucho más valioso de lo que ya es.

Suscribirse es fácil y gratis. Darse de baja también.

Te veo dentro … o no. Lo que te pida el cuerpo.

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